Archivo General de la Nación

Descripción

Palacio de Lecumberri: también conocido como el palacio negro sirvió como prisión por más de 70 años, se cree que albergando a más de 5000 prisioneros. 

En la actualidad se escuchan los gritos y lamentos de los que murieron encarcelados, también se cuenta que existe el alma de un custodio que a un goza de seguir torturando a los espectros de los presos.

archivo-general-nacionRelato

Durante el día, la burocracia y el papeleo se adueñan del Archivo General de la Nación. Los empleados y visitantes; quienes ignoran lo que pasa en sus alrededores, se dejan llevar por sus distintas obligaciones.

Es cuando la luz del día empieza a desaparecer, que de los rincones del edificio emergen otro tipo de habitantes y que inician cada noche, la rutina que tendrán que repetir por toda la eternidad.

“Son muertos que se mueven y se esconden en los rincones del Palacio Negro”, explican los trabajadores de mayor antigüedad a sus nuevos compañeros.

A veces, los novatos ignoran las advertencias de los más veteranos; consejos simples como: no permanecer solos, ignorarlos cuando se los lleguen a encontrar y procurar no salir de una pequeña oficina en la que se dice que los muertos no entran.

No falta el valiente, que decide que los más viejos viven con miedo por su creencia en fantasías y que se atreve  a recorrer los pasillos del macabro lugar.

Normalmente, los jóvenes se sienten intimidados por la soledad y el tamaño del lugar por lo que rápidamente regresan con sus compañeros. Pero hay algunos más atrevidos, que se adentran más allá de lo dictaría la prudencia y la razón.

Quienes se han aventurado a explorar el lugar, dicen haber escuchado lamentos que provienen de las paredes. Otras veces han oído pasos detrás de una puerta pero al abrirla, no encuentran nada vivo. Todas estas situaciones, con el tiempo se hacen soportables, por lo que los empleados no les dan gran importancia.

Sin embargo, una de las cosas que estos cuidadores siempre evitan, por considerarla de gran peligro, es encontrarse con alguna de las almas que recorren el lugar. Se trata de presos con uniforme gris que esperan ser visitados por sus familiares, o que incluso, buscan justicia porque están pagando por un crimen que no cometieron. Estas almas, se aferrarán a cualquier persona viva que pueda escucharlas,  para tratar de convencerlas de que les ayuden a cambiar su triste situación.

Los veteranos, relatan que en una ocasión, un compañero cometió la imprudencia de dirigirle la palabra a uno de ellos y que desde ese día, nunca lo dejó en paz. Era el espíritu de un jornalero que juraba que no había robado un kilo de papas para alimentar a su familia. Este hombre, perseguido por el alma atormentada del preso, cayó en la locura y encontró la muerte.

Se dice que actualmente, él también recorre los pasillos del Palacio Negro junto con los otros presos y que no lo dejan descansar.  No saben que atosigando a los vivos, sólo lograran incrementar el número de almas que habitan este oscuro lugar.