El Callejón del Diablo

Descripción

El callejón del diablo: se menciona que durante las noches cuando uno recorre dicho callejón a mitad del camino si se mira hacia atrás se encontrara con la silueta del diablo.

Algunos  comentan que si no se logra atravesar el callejón antes de que el diablo se acerque este reclama tu alma y te lleva con él al infierno.

callejon-diaboRelato

Todo el mundo ha escuchado historias sobre el Diablo. Algunas cuentan sobre el destino de quienes buscan a este macabro personaje, con la intención de que les ayude a convertir sus ambiciones en realidad. Generalmente  es invocado, haciendo diversos rituales que se describen en los libros de ocultismo que se encuentran en lugares extraños.

Lo cierto, es que tras  diversos intentos por invocar al Señor de la Oscuridad, Javier sufrió severos dolores estomacales. Nadie le advirtió que beber sangre de animales o comer huevos podridos, lo obligarían a pasar en el baño la mayor parte del tiempo.

Un día, cuando ya estaba cansado y a punto de abandonar  tras tantos intentos fallidos y con tan desagradables consecuencias, escuchó la historia de que el mismísimo Diablo se aparecía en un lugar de la ciudad.

El relato decía que mucho tiempo atrás, en ese lugar, se encontró el cuerpo mutilado de un usurero a quien Satanás le había hecho pagar por sus pecados en vida y por no haber respetado el contrato que tenían.

¡Claro que encontrarse con el Diablo no era tan sencillo! Se requería de la coincidencia de una serie de factores, siendo el más importante, el de la fecha. Sí, era en una noche de un día específico del año, cuando Satanás hacía su aparición.

Javier recorrió el Callejón del Diablo durante varios días sin ningún resultado; hasta llegó a pensar que su búsqueda no lo llevaría a nada.

Sin embargo, una noche mientras recorría el oscuro y largo callejón, escuchó una voz gélida, pero al mismo tiempo amigable que lo dejó paralizado. Esa voz le ordenó: “no voltees y dime ¿Qué quieres?” Él tardó en contestar, pero haciendo acopio de valor respondió: “un trato, quiero ser rico”. Una risa invadió el lugar. “Si lo que quieres es dinero, ya lo tienes. ¿Algo más? ¿Hacemos un trato, mi querido Javier?”

Javier dudaba de que el trato fuera tan sencillo pues había leído distintas historias que mencionaban las consecuencias de hacer tratos con el Diablo. Así que le expresó su inquietud: “¿Seré rico, me dejarás vivir varios años y después mi alma será tuya?”

 Él, astutamente le respondió que el trato era muy sencillo. El dinero sería suyo y podría conservar su alma si respetaba una simple regla: no mirar atrás hasta salir del callejón.

¡El trato era tan simple que no podía ser cierto! El Diablo, le reafirmó que si en algún momento volteaba la vista, no titubearía en llevárselo al Infierno. Javier, aliviado, aceptó el trato; estaba seguro de que sería lo más simple que haría en su vida. ¡Pan comido!

Comenzó su recorrido hacia la salida, pero durante su caminata, gritos y ruidos escalofriantes invadieron el lugar. Él se mantuvo firme sin voltear. Su camino fue interrumpido nuevamente; ahora por una voz familiar. Era un amigo quien le decía: “el Diablo te engañó”.  Javier, movido por el instinto, volteó sólo para encontrarse con la perversa faz de aquel con quien hizo el trato. El Diablo, satisfecho, le dijo imitando la voz de su amigo: “al final, todos voltean; todos”.

Nunca se supo el destino de Javier, pero la leyenda continúa hasta nuestros días. El Diablo espera pacientemente en su callejón a algún incauto que quiera hacer un trato con él.

 

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