La calle de Chavarría

La calle de Chavarría

Descripción

En el año de 1676 la iglesia de San Agustín sufrió un incendio terrible, en medio del terror un hombre se atrevió a entrar sin ser tocado por las llamas para rescatar al divinisímo del incendio.

Relato

Dicen las malas lenguas, que en algunas ocasiones, las fuerzas del mal retan a Dios con el fin de demostrarle que sus hijos, incluso los más piadosos, no tienen la suficiente fe y que únicamente lo buscan para pedirle favores en los momentos de necesidad.

La noche del 11 de diciembre de 1676, cuando los fieles festejaban el aniversario de la Virgen de Guadalupe en la Iglesia de San Agustín, inició un terrible e inexplicable incendio. La ira del fuego hizo imposible que alguien pudiera hacer algo. Inútilmente, los asustados asistentes intentaban detener el fuego para finalmente percatarse de que su querida iglesia no tendría salvación. En ese momento, las fuerzas malignas que lo provocaron se encontraban felices de ver que nada se podría hacer para salvar aquella casa de Dios, pero de la nada, un hombre decidió adentrarse en llamas para realizar lo impensable.

El valiente individuo se encontró en un infierno y mientras caminaba hacia el altar de la iglesia, escuchó la cacofonía de voces demoniacas que le invitaban a desistir y lo amenazaban con una terrible muerte devorado por las llamas. Sin dejarse amedrentar, siguió adelante recitando una solemne oración para acallar esas voces malditas y fue así que pudo llegar a tomar del altar la custodia del Divinísimo y ponerlo a resguardo. En ese momento el fuego cesó tan intempestivamente como inició.

Esa noche Dios nuevamente sonrió a los hombres, mientras que las fuerzas del mal tuvieron una decepción tan grande que hizo menguar las llamas del infierno por meses.

 

 

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