La Castañeda

Descripción

Sanatorio mental de 1910, este fue demolido y desmantelado. Se dice que durante las noches se pueden apreciar los gritos de los enfermos.

la-castanedaRelato

Tengo un amigo que durante algún tiempo, alquilaba un pequeño departamento en las cercanías de Mixcóac, al sur de la ciudad. Ahí nos reuníamos con frecuencia para convivir e intercambiar aventuras y anécdotas.

Fue saliendo de una de esas visitas, que ya rumbo a mi casa, me percaté de la presencia de una señora vestida de blanco que se mostraba muy desorientada. De su boca salían frases incoherentes; sin embargo alcancé a comprender algunas. Decía que estaba sola, que ya nadie la visitaba y que ahí era donde había sido abandonada por sus hijos. Yo la ignoré y continué mi camino pues pensé que era una persona sin hogar, de las que se dedican a pedir dinero.

En otra ocasión, ya estando por llegar a casa, vi esta vez, a un hombre también vestido de blanco. También decía que había sido abandonado por su familia para apoderarse de sus cosas y que ya no regresarían por él.

Durante una velada con mis amigos, les platiqué estas experiencias y uno de ellos me contó que hace mucho tiempo, en la época del Porfiriato, había en las cercanías un manicomio que fue demolido para hacer nuevas construcciones y que seguramente, lo que yo había visto eran las almas errantes de personas que murieron mientras estaban recluidos en ese lugar.

Nos comentó que los espectros de los locos son inofensivos, pero que resulta escalofriante pasar por ahí y escuchar gritos de dolor. Parecería que se trata de algún demente a quien le estuvieran aplicando alguna de las antiguas terapias como electrochoques, baños de agua helada o lobotomías.