La Exhacienda de Santa Mónica

Descripción

Ex Hacienda de Santa Mónica: herencia de la época donde era una hacienda es la aparición de diferentes espectros que de la época colonial deciden deambular de forma inofensiva intentando convivir de forma ocasional con los vivos.

exhacienda-santa-monicaRelato

Todo parecía perfecto para una gran celebración; y es que después de todo, como dice el dicho: “Uno sólo se casa una vez en la vida”.

Los preparativos fueron tan estresantes, que cuando llegó el gran día, la feliz pareja sólo quería que la boda iniciara para dejarse llevar por la algarabía del festejo.

La preocupación por que todo resultará “perfecto”, les generaba una terrible ansiedad. Habían realizado grandes sacrificios durante 3 años para cumplir con su sueño. El vestido era perfecto, el lugar único y exclusivo, las invitaciones originales; pues las realizaron ellos mismos, y la deliciosa cena sería inolvidable para los invitados.

Todo estaba saliendo de maravilla; incluso se casarían por la Iglesia en el mismo lugar de la fiesta. Una antigua hacienda llena de romance y misticismo. Sin embargo, en un instante, todo pareció salir de control. Faltaban pocos minutos para la ceremonia y el sacerdote aún no se presentaba. Los invitados, nerviosos, iniciaron el rumor de que posiblemente se trataba de una señal divina de que el compromiso nupcial no iba a realizarse.

Los familiares y padrinos intentaron localizar al sacerdote, pero ninguno corrió con suerte. La desconcertada pareja no podía creer que se tendría que cancelar el evento que con tanto esfuerzo había organizado.

De pronto, de la nada, apareció un cura para oficiar el sacramento. Humilde y un poco desaliñado, sin preámbulo, inició la ceremonia. La pareja se tranquilizó y los presentes recuerdan que el sermón fue particularmente conmovedor. Una vez realizado el Sacramento, todos pasaron alegremente al festejo.

Fue después del tradicional baile de la feliz pareja, cuando llegó un sacerdote nervioso y apurado. Sus ojos no daban crédito a lo que estaba pasando y grito: ¿Cómo festejan, si aún no los he casado? Los recién casados, le explicaron lo que sucedió y el sacerdote enojado, pensó que se había tratado de una broma de mal gusto.

Al escuchar la conversación, un joven mesero se acercó para decirles que, efectivamente, fue un sacerdote, quien había realizado la ceremonia. Explicó a los asombrados asistentes que en algunas ocasiones muy particulares y raras, se puede ver en la ex–hacienda, a un antiguo fraile Agustino, quien de repente cruza palabras con alguien.

Se ignora cuál es el asunto pendiente que lo mantiene rondando en este lugar, pero algunos dicen que, más que una alma en pena, se trata de una alma caritativa, que decidió quedarse en este lugar para ayudar a aquellas personas que lo necesitan; por ejemplo, esta pareja de enamorados.