Restaurante Ixchel

Descripción

Merodeando por el restaurante y en ocasiones haciendo bromas inocentes se encuentra el fantasma de Pablito, niño de 6 años que murió en el lugar al caer por unas escaleras.

restaurante-ixchelRelato

He de confesarles que soy una persona de muy buen comer. Con los años, he adquirido el hábito de recorrer la Ciudad con el propósito de encontrar nuevos lugares para disfrutar deliciosos platillos.

La búsqueda de aventuras gastronómicas, me ha llevado a conocer diversos lugares; desde los más visitados hasta los más lejanos y solitarios. Así he paladeado tanto un rico taco o guisado como un fino platillo preparado por un gran chef internacional.

Un día, decidí ir en busca de un lugar que me habían recomendado diversos amigos y parientes, quienes me dijeron que seguramente cumpliría con mis expectativas de disfrutar una deliciosa comida; se trataba del Restaurante Ixchel.

 Me preparé de la misma manera como lo hacía siempre. Llevaba suficiente dinero para poder pedir lo mejor. Además,  tenía el estómago vacío para comer de todo y el paladar limpio, para que los deliciosos sabores no se afectaran.

Mientras estudiaba el menú, se acercó un niño pequeño quien me preguntó si me encontraba cómodo. Mi respuesta fue que sí y que estaba siendo muy bien atendido.

Mi estancia prometía ser muy placentera, pero todo cambió cuando probé el primer plato que consistía en una rica sopa. Su sabor era excelente pero estaba fría, lo que me provocó un gran descontento.  El mesero atendió mi queja y retiró el plato para sustituirlo por otro con la temperatura adecuada; sin embargo, para mi disgusto, también estaba frio.

En ese momento se presentaron el chef, el mesero y el encargado del lugar para disculparse y explicarme lo que ocurría ocasionalmente con los alimentos.

Primero me preguntaron que si en algún momento había visto a un niño  rondando por el restaurante. Yo les comenté acerca del niño que me había preguntado si me encontraba cómodo. Entonces, me explicaron que este pequeño era el responsable de la temperatura de los alimentos y me contaron su historia.

Se trata del alma errante de un niño que en vida se llamó Pablito y que murió al caer por las escaleras. No hace daño a nadie; sin embargo, cuando por desgracia se acerca a saludar a algún comensal, sucede un fenómeno curioso; la temperatura fría, propia de los muertos, es trasladada a los alimentos.

Al terminar su relato, amablemente me ofrecieron una serie de deliciosos platillos que deben servirse fríos y que yo acepté gustoso.